Resulta que me bajo del tren, como todos los fines de semana, para ir a lo de mis viejos. Como hace unas semanas robaron el auto de Tata, me fui caminando.
Son siete cuadras nada más, y eran las cuatro de la tarde. Paré en un kiosko y compré mi infaltable Coca Light de dos litros y cuarto. Seguí caminando con: mi mochila en un brazo, la botella en una bolsa en la mano del mismo lado, el discman (que si no lo tengo agarrado salta todo el tiempo) en la otra mano, prendido a full con Green Day. Iba por la calle, en un momento miré para atrás y vi dos chicos de aspecto dudoso media cuadra atrás y me alejé un poco, yendomé hacia la vereda opuesta. Cuando estaba por llegar a la esquina (a dos cuadras de casa) siento que me agarran de atrás, por el cuello y me zafo, pero pensando que era uno de mis hermanos - que suelen hacer ese tipo de jodas tan graciosas.
Entonces se me sale el auricular y escucho que el chico (tendría unos 14/16 años, flaco, con un buzo blanco) me dice "Pasáme la mochila, laputaqueteparió, pasáme la mochila..." Fue un segundo, lo "escaneé" a el y al otro, que estaba dos metros mas atrás (parecía un poco mas grande que el otro, con gorra y buzo azul con las rayitas blancas), y vi que no tenían armas. Y ahí le grité, cada vez mas fuerte "No te paso nada, no te paso nada" mientras agarraba fuerte la mochila, la bolsa y el discman.
No estaba nerviosa, es más, me acuerdo de haber pensado lo raro que era no estar nerviosa. Y le seguí gritando: "¡Te vas de acá!". Hasta tuve el impulso de pegarle, pero por suerte no hice nada. En ese momento me agarra el aro (si, la pelotuda tenía unos aros larguísimos con "piedras" de plástico) y lo tantea un poco - yo pensando que me arrancaba la oreja - y me toca el cuello, calculo que buscando una cadenita.
Ahí se mira con el otro y salen corriendo, uno para cada lado.
Yo empecé a caminar como autómata, ver si me habían afanado algo, buscar el teléfono porque si volvían pensaba llamar a casa, ya que estaba también me puse a temblar y se me escaparon unas lagrimas de histeria.
Cuestión: la saqué baratísima, no recomiendo a nadie hacer eso porque fue una reacción medio instintiva - medio pensada, y me han arruinado mi famosa inconsciencia para andar por todos lados sin ningún problema. De todas formas al día siguiente volví caminando al tren, tomando algunos recaudos.
Aprendí que no me tengo que poner aros tan largos ni usar el discman para andar por ciertos lugares, y tener plata a mano para que se vayan rápido y - en una calle solitaria como esa - no ir por la vereda...